Cáncer de Mamas - Una Enfermedad Totalmente Prevenible - Consideraciones Generales y Actualizaciones

¿ Qué es el Cáncer ?

Cáncer es un término genérico que designa un amplio grupo de enfermedades que pueden afectar cualquier parte del organismo. Se caracteriza por la multiplicación rápida de células anormales que se extienden más allá de sus límites habituales.

Habitualmente las células del cuerpo humano crecen y se dividen para formar nuevas células, las cuales reemplazan a aquellas células que envejecen o se dañan, pero algunas veces este proceso se descontrola.

Células nuevas se siguen formando cuando el cuerpo no las necesita y las células viejas o dañadas no mueren cuando deberían morir. Esta acumulación de células forman una masa de tejido que es lo que se conocer como “tumor maligno”.

Otra característica del cáncer es que estas células anormales pueden extenderse a otros órganos del cuerpo, diferentes al lugar en el que se originó el tumor, lo que se conoce como metástasis, proceso que suele ser la principal causa de muerte por cáncer.

Actualmente existen más de 100 tipos diferentes de cáncer identificados. Suelen denominarse según el órgano en el cual se inician (cáncer de colon, pulmón, mama, etc.) o en qué tipo de célula comienza.


Todos los cánceres se pueden agrupar bajo 5 grandes categorías :

• Carcinoma: Cáncer que comienza en la piel o en los tejidos que cubren órganos internos (mucosas) y órganos sólidos (hígado, páncreas, ovarios, etc.).

• Sarcoma: Cáncer que parte en los huesos, cartílagos, grasa, músculo, venas u otros tejidos conectivos o de soporte.

• Linfoma: Cáncer originado en los tejidos linfáticos, especialmente en los ganglios linfáticos

• Leucemia: Cáncer que se origina en los tejidos donde se forma la sangre, como es la médula ósea, produciendo un alto número de células sanguíneas anormales.

• Cáncer del sistema nervioso central: Cáncer que se desarrolla en los tejidos cerebrales y en la médula.


¿Qué es el Cáncer de Mama?

En términos generales, el cáncer de mama es un crecimiento anormal de células en el tejido mamario, ya sea en los conductos y/o lobulillos mamarios, el cual puede extenderse a otros tejidos del cuerpo, lo que se denomina metástasis.

Sin embargo, los especialistas han clarificado que no existe un solo tipo de cáncer de mama. Recientes investigaciones realizadas con el apoyo del Cancer Research y publicados en la Revista Nature a principios del 2012, permitieron identificar 10 subgrupos de esta patología, los cuales se diferencian entre sí por sus características genéticas, su predisposición a ciertos factores hormonales o su sobreexpresión de algunas proteínas como es el caso del cáncer HER2 positivo.

Para una mejor comprensión de esta patología, describimos a continuación algunas de las clasificaciones que existen respecto del cáncer de mama, de acuerdo a sus características de ubicación, tamaño y genética.


Clasificación según su ubicación.

Conductos: El carcinoma ductal es el más común de los cánceres de mama. Se forma en el recubrimiento de las membranas del conducto. Esta categoría se divide en carcinoma ductal in situ (CDIS) o carcinoma ductal infiltrante (CDI).

Lobulos productores de leche: El carcinoma lobulillar se origina en los lobulillos de la mama, donde se produce la leche. Los lobulillos están conectados con los conductos, ya que es por ellos por donde pasa la leche hacia el pezón. Aquí es donde se desarrollan el carcinoma lobulillar in situ (CLIS) y el carcinoma lobulillar infiltrante (CLIS).


Clasificación según etapas de avance o estadíos.


Etapa 0: Es el cáncer de mama más precoz, el que se denomina In Situ, y puede ubicarse a nivel lobulillar o ductal. Es cuando el tumor aparece dentro del lobulillo o dentro del conducto, pero no ha invadido los tejidos vecinos.

Etapa I: Tumor mide menos de 2 cm. Y no se ha diseminado fuera de la mama.

Etapa II A: En esta etapa el tumor mide entre 2 y 5 centímetros y podría o no tener ganglios comprometidos.

Etapa II B: El tumor mide entre 2 y 5 centímetros y ya ha comprometido los ganglios de la axila o bien mide más de 5 centímetros, pero sólo se encuentra sólo en la mama.

Etapa III A: En esta etapa el tumor mide más de 5 centímetros y ha comprometido los ganglios linfáticos que pueden o no estar adheridos entre sí o a otras estructuras.

Etapa III B: El tumor mide más de 5 centímetros y ha comprometido los tejidos cercanos a la mama, como por ejemplo la piel o la pared toráxica.

Etapa III C: El tumor mide más de 5 centímetros, ha comprometido los tejidos cercanos y/o además a otros ganglios linfáticos cercanos a la mama, como por ejemplo los que están sobre o debajo de la clavícula y los ubicados en el sector del cuello.

Etapa IV: El tumor de la mama se ha extendido a otros órganos del cuerpo, con más frecuencia a los huesos, los pulmones, el hígado o el cerebro.


Se habla de detección oportuna del Cáncer de Mama cuando este es detectado en Etapa 0, I y II, que es cuando tiene mejor pronóstico el tratamiento y existe un alto potencial de cura de la patología. Este diagnóstico oportuno es sólo posible a través de la realización de exámenes radiológicos, como la mamografía, o de ultrasonido, como la ecografía mamaria.



Clasificación según factores hormonales o genéticos.

Tumores homono-sensibles: Significa que las células malignas del tumor son sensibles a las hormonas, por lo tanto crecen y se desarrollan más fácilmente en un ambiente con hormonas. Con este antecedente el médico podrá indicarle un medicamento para impedir que las células de la glándula mamaria tomen contacto con el estrógeno.

Tumores Her2 Positivos: Significan que las células tumorales de la paciente tienen el oncogén HER2/neu (c-erb-b2), el cual codifica una proteína de la membrana celular, que hace que este tipo de tumor sea especialmente agresivo y de rápido crecimiento. La ventaja de este tipo de tumor es que existe una terapia específica, llamada trastuzumab, que bloquea los receptores de este tipo de tumor, atacando las células tumorales Cerb B2 (+).

Tumores Triple Negativo: Se refieren a tumores malignos cuyas células se multiplican y desarrollan independientemente del estímulo hormonal, siendo catalogados como receptor de estrógeno y receptor de progesterona negativos, por lo que no se beneficiarían con la terapia hormonal. Además estas células no sobreexpresan el receptor HER2, por lo que tampoco pueden ser beneficiadas con la terapia biológica.

Factores de riesgo.

Se han identificado una serie de factores que pueden aumentar el riesgo de sufrir cáncer de mama, algunos de los cuales tienen relación con hábitos de vida y otros que se desprenden directamente de características genéticas o factores hereditarios.


Esta mixtura de características hace que sea difícil hablar de prevención del cáncer de mama, pues hay factores que no pueden modificarse, pero hay otros elementos que sí se pueden controlar.


Los principales factores de riesgo de cáncer de mama son los siguientes:

  • Ser mujer. El 99% de los casos se da en mujeres.
  • Antecedentes personales de cáncer de mama u otra enfermedad benigna a la mama.
  • Antecedentes familiares por línea materna de cáncer de mama. (Dos o más familiares de 1° o 2° grados con cáncer de mama o un familiar de 1° grado con cáncer de mama antes de los 35 años)
  • Ser portadora de la mutación genética BRCA1 o BRCA2, que se asocia también a un mayor riesgo de cáncer de ovario. Para determinar esta mutación se requiere un examen genético, el que se realiza a partir de una muestra de sangre.
  • Menarquia precoz (llegada del período menstrual antes de los 12 años de edad) o menopausia tardía (posterior a los 55 años).
  • No tener hijos o haber vivido el primer parto después de los 30 años.
  • Uso prolongado de terapia de reemplazo hormonal.
  • Obesidad, sobrepeso y/o una dieta alta en grasas.
  • Tabaquismo.
  • Consumo moderado o excesivo de alcohol.
  • Altos niveles de estrés.

Conocer cuáles son los factores de riesgo más habituales le permite a cada persona calcular cuál es su riesgo individual y tomar las medidas necesarias de control para disminuir este riesgo.

Es posible clasificar a las mujeres en 4 grupos según su riesgo y en base a esto determinar la estrategia de vigilancia y prevención.

Grupo de Riesgo Recomendaciones de Seguimiento
Categoría 1: Población General
Corresponde a mujeres cuyo riesgo de presentar un cáncer de mama  es similar al de la población general, es decir, menos de 0,5 casos por cada 100 mujeres a los 30 años, alrededor de 2 casos por cada 100 mujeres a los 50 años y 7 casos por cada 100 mujeres a los 70 años

Para las Categorías 1 y 2 las recomendaciones de control y vigilancia son las siguientes:

Autoexamen mensual: Aunque no sirve para detectar oportunamente una patología mamaria, crea conciencia en las mujeres sobre la importancia del examen mamario y genera consultas frente a cambios detectados.


Examen Clínico y mamografía anual: A partir de los 40 años de edad y hasta los 70 años de edad.

Categoría 2: Riesgo Moderado de Cáncer de Mama.
Aumenta hasta 2 veces el riesgo de desarrollar cáncer de mama. Para ello debe presentar uno o más de los factores de riesgo enumerados

Categoría 3: Alto riesgo de cáncer de mama.
Corresponde a mujeres que tienen de 3 a 10 veces más riesgo de presentar cáncer de mama durante su vida. Se incluyen en este grupo a las siguientes mujeres:

Historia Familiar: Dos o más parientes de primer grado con cáncer de mama antes de los 50 años, sin mutaciones genéticas demostradas.- Antecedentes de enfermedades mamarias benignas- Antecedente personal de cáncer de mama

Para esta categoría se recomienda:

Autoexamen mensual.

Examen clínico semestral por especialista. Considerar la ecografía mamaria.

Mamografía anual. Comenzar al menos 10 años antes de la edad de diagnóstico del familiar más joven o a los 30, lo que ocurra primero.

Considerar tratamiento preventivo con medicamentos específicos. Quienes estén en este grupo deben consultar al especialista, quien analizará el uso de ciertos medicamentos (Tamoxifecno o Raloxifeno), al menos por 5 años, ya que reducen a la mitad el riesgo de presentar cáncer de mama.

Categoría 4: Muy alto riesgo de cáncer de mama.
Estas mujeres tienen más de 10 veces el riesgo de desarrollar cáncer mamario durante su vida. Integran esta categoría los dos siguientes grupos de mujeres:- Portadoras de mutaciones congénitas BRCA1 y BRCA2 (cáncer hereditario)- Tratamiento de “radioterapia” de torax por cáncer linfático ante de los 30 años de edad

Recomendaciones para el grupo de alto riesgo:

Examen clínico semestral por especialista. Considerar la ecografía mamaria.

Mamografía anual. Desde los 20-25 años en mujeres con mutación genética demostrada. En mujeres con irradiación toráxica , desde los 25 años u 8 años después de finalizada la radioterpaia.

Resonancia magnética mamaria anual. Ha demostrado su utilidad en estos casos, por tratarse de mujeres jóvenes, cuya densidad mamaria no permite que la mamografía sea eficiente.

Considerar tratamiento preventivo con medicamentos específicos. Explicado anteriormente.

Considerar cirugía profiláctica o de reducción de riesgo. Sólo e este grupo de mujeres podría considerarse la posibilidad de extirpar preventivamente ambas mamas (mastectomía), con reconstrucción inmediata de ellas.

Señales de alerta

Tal como hemos señalada, sólo la realización de una mamografía o una ecografía mamaría puede identificar la presencia de un cáncer de mama en sus etapas más tempranas. Sin embargo, la realización del autoexamen mamario es una práctica saludable, pues permite a las mujeres estar en contacto con su cuerpo y su salud, sobre todo para aquellas que aún no están en edad de practicarse la mamografía en forma anual.También es recomendable estar alerta a estas señales entre los periodos de realización del examen mamográfico anual.

Estas señales de alerta pueden ser identificadas al realizar el autoexamen mensual.

Señales de alerta:

1.- Asimetría entre mamas: una mama más grande que otra (esta asimetría es mayor a la asimetría normal entre una mama y otra)
2.- Hundimiento del pezón
3.- Protuberancias en la mama (nódulos o porotitos)
4.- Venas crecientes (muy marcadas)
5.- Hendiduras (grietas en la piel de la mama)
6.- Erosiones en la piel de la mama.
7.- Huecos en la piel de la mama.
8.- Fluido desconocido a través del pezón (amarillento, sangre)
9.- Piel de las mamas con apariencia (textura) de cascara de naranja.
10.- Endurecimiento de las mamas.
11.- Enrojecimiento de las mamas.
12.- Bulto interno palpable en las mamas.

Si encuentra una o más de estas señales debes acudir de inmediato a tu médico, matrona o al consultorio más cercano. Estos profesionales te orientarán sobre los exámenes necesarios para confirmar o descartar la presencia de un cáncer de mama.


Detección oportuna:

Para detener el cáncer de mama, lo más importante es detectar precozmente la presencia del tumor cancerígeno. Mientras antes se detecte, más posibilidades existen de combatir efectivamente el cáncer y esta detección oportuna es sólo posible a través de la realización de una mamografía anual, examen recomendado por los expertos a partir de los 40 años de edad.

En la actualidad, el único examen que ha demostrado una capacidad real de detectar el cáncer de mama es sus etapas más tempranas, es la mamografía. Es por esta razón que tanto la OMS, como los diversos centros e institutos ligados a la lucha contra el cáncer, recomiendan la realización de campañas educativas sobre su importancia.

Principales interrogantes que surgen respecto de este importante examen:

La mamografía es el examen radiológico específico para examinar las mamas, que utiliza rayos X de baja dosis con el objetivo de detectar cambios o alteraciones en la glándula mamaria.


La mamografía permite observar la estructura de la mama, por esta razón es utilizado en las mujeres aparentemente sanas o asintomáticas (sin síntomas), como herramienta de exploración para detectar de manera temprana el cáncer de mama(s). Además este examen, permite detectar o confirmar lesiones mamarias, en mujeres que presentan síntomas tales como nódulos o “porotos”, retracción del pezón, secreción por el pezón, dolor, etc., la que hemos denominado “Señales de Alerta”.

Mamografía normal a a izquierda y con cáncer de mamas a a derecha.

La mamografía es tan útil, porque aún no se ha encontrado la forma de prevenir el cáncer de mama, pero sí está demostrado por estudios científicos, que la mamografía disminuye la mortalidad por esta enfermedad, gracias a que posibilita el diagnóstico de una lesión maligna cuando es lo suficientemente pequeña, como para permitir su curación a través de tratamientos menos invasivos.


La mamografía juega un papel central en la detección temprana del cáncer de mama, ya que puede mostrar los cambios en las mamas hasta dos años antes de que sean detectados por la paciente o por el médico.

Las pautas actuales de importantes organizaciones de salud, recomiendan a las mujeres realizar una mamografía de control anual a partir de los 40 años. La investigación ha demostrado que las mamografías anuales logran la detección temprana del cáncer de mama, antes que el tumor sea palpable o que se manifieste con otro síntoma, etapa inicial en que existen mayores probabilidades de conservar la mama y de curación de esta enfermedad.

En relación a las mujeres consideradas de alto riesgo, por antecedentes familiares o genéticos de cáncer de mama, deberían ser asesoradas por un ginecólogo mastólogo, médico especialista en patología mamaria, respecto a qué edad y con qué frecuencia les corresponderían comenzar sus controles mamográficos; pues algunas mujeres podrían requerir mamografías anuales antes de los 40 años de edad.

Cuando una persona tiene como antecedente familiar, la mamá con cáncer de mama, deberá iniciar los controles mamográficos anuales, 10 años antes de la edad en que fue diagnosticada su madre.

Si la mamá fue diagnosticada a los 40 años, su hija deberá iniciar los controles mamográficos a partir de los 30 años de edad, en cambio si la mamá fue diagnosticada a los 55 años de edad, a su hija le correspondería iniciar sus controles mamográficos como toda mujer asintomática y sin factores de riesgo.

Como la mayoría de los exámenes la mamografía también tiene ciertas limitaciones, entre ellas:
Si en la mamografía inicial se observa una anormalidad, estas imágenes por sí sola no serán suficientes para determinar con certeza si la anormalidad es benigna o maligna.
Por lo tanto, el médico radiólogo requerirá de otros exámenes adicionales para completar el estudio.
No todas las lesiones malignas de las mamas pueden visualizarse en una mamografía, porque dependerá de cuán fibrosa es la mama de la persona.
El aspecto de una imagen mamaria puede verse alterada cuando se ha realizado una cirugía previa o con la presencia de polvo, talco o desodorante en el área.
Los radiólogos normalmente comparan la mamografía actual con mamografía(s) anterior(es) para, determinar cambios en las imágenes o aparición de signos que antes no se apreciaban, sólo así se podrán detectar lesiones mucho antes de ser palpables.

Los implantes mamarios también pueden limitar o impedir una lectura exacta de la mamografía, ya que los implantes salinos o de silicona no son transparentes en los rayos X y pueden bloquear la visualización clara de los tejidos mamarios, cuando estos implantes han sido colocados sobre la glándula mamaria en vez de instalarlos detrás del músculo pectoral.


En las mujeres con mamas muy fibrosas o densas, las mamografías tienen menor sensibilidad, esto significa que en las imágenes mamográficas no se logra diferencias, con certeza cuál es el tejido mamario normal y cuál es el nódulo, ya todo parece denso o “blanco”. En este tipo de tejido se recomienda la realización de una ecografía mamaria, la cual complementa la mamografía. La ecografía mamaria es un examen de ultrasonido, que usa ondas de alta frecuencia enviadas en forma de pulsaciones, como un radar. Se usa para ver un área específica alterada en la mamografía o si hay una lesión palpable o secreción por el pezón.

La ecografía NO reemplaza la mamografía, sino que la complementa.

En la mamografía existen tres signos principales de lesión maligna, estos son:

- Microcalcificaciones agrupadas.
- Densidad asimétrica, área más densa de tejido comparado con el resto de la mama.
- Densidad o nódulo sospechoso.

Tecnólogos especialistas son los encargados de interpretar las imágenes radiológicas y emitir los reportes respectivos para la lectura de los médicos. Ellos clasifican las imágenes de la mamografía de acuerdo a las categorías establecidas por el Colegio Americano de Radiología el año 1992, que se denominan con la sigla BI-RADS (Breast Imaging Report and Database System), lo que permite estandarizar los informes radiológicos.


Las mamografías se clasifican utilizando los parámetros BIRADS, que se dividen en 9 categorías diferentes de acuerdo a su estatificación.

BIRADS 0: Mamografía insuficiente, necesita una evaluación adicional con otro estudio, no es posible determinar alguna patología.

BIRADS 1: Mamografía negativa a malignidad, sin ganglios o calcificaciones, con un 0% de posibilidades o ninguna posibilidad de cáncer.

BIRADS 2: Mamografía negativa a malignidad, pero con hallazgos benignos (ganglios intramamarios o dentro de la mama, calcificaciones benignas, etc.). Con 0% de posibilidades o ninguna posibilidad de cáncer.

BIRADS 3: Resultados con probable benignidad, pero que requiere control en 6 meses. Por ejemplo puede presentar nódulos circunscritos o bien delimitados, o algún grupo pequeño de calcificaciones puntiformes y redondeadas, no microcalcificaciones sospechosas. Con mínimas probabilidades, alrededor de un 2,24% de posibilidades de cáncer.

BIRADS 4: Resultado dudoso de malignidad. Requiere una confirmación histopatológica (biopsia). Consta de 3 grados de acuerdo con su porcentaje de malignidad que varía del 3% al 94%.

BIRADS 4a: Baja sospecha de malignidad: 3 al 49%.
BIRADS 4b: Sospecha media de malignidad: 50 al 89%.
BIRADS 4c: Sospecha intermedia de malignidad: 90 a 94%.

BIRADS 5: Alta sospecha de malignidad. Requiere biopsia para confirmar el diagnóstico. Con mayor de 95% de posibilidades de malignidad.


BIRADS 6: Con imagen alterada, cuya malignidad ya ha sido confirmada mediante biopsia.

Opciones de tratamiento.

Cuando una mujer recibe un diagnóstico positivo de cáncer de mama, se ve enfrentada a múltiples dudas y temores. Una de las principales preguntas que surgen es cómo abordar terapéuticamente la enfermedad, respuesta que encontrará en el equipo de especialistas médicos que la acompañará en este proceso.

Habiéndose identificado el tipo de tumor que afecta a la paciente, a través de una biopsia y un análisis anátomo-patológico, los especialistas diseñan un esquema de tratamiento que puede incluir diversas etapas, dentro de las cuales se incluyen las siguientes:

Cirugía:

Un cáncer de mama operable se define como un tumor ubicado en la mama, con o sin ganglios linfáticos axilares palpables. Dependiendo de su tamaño, ubicación y compromiso de ganglios, las cirugías pueden dividirse en las siguientes categorías.

Mastectomía Parcial: También denominada cirugía conservadora. El objetivo de esta cirugía es conservar la mama extirpando el tumor en forma segura, sin deformarla. El proceso consiste en extirpar el tumor más un borde de tejido mamario sano (circundante al tumor), también conocido como “margen de seguridad”. Esta cirugía puede incluir también la remoción de él o los nódulos linfáticos identificados como los primeros en recibir la linfa proveniente del tumor, los que se denominan ganglios centinelas y permiten identificar la posible migración del tumor.


La cirugía conservadora siempre va seguida de radioterapia.



Mastectomía Total: Consiste en extirpar la mama completa y una cantidad variable de la piel que la recubre. Desde el advenimiento de las técnicas de reconstrucción mamaria, la tendencia actual es extirpar la mama completa, preservando la mayor cantidad de piel posible.. o
Mastectomía radical modificada: Consiste en una mastectomía total más una disección o vaciamiento axilar.

Tanto la mastectomía total, como la radical modificada pueden ir seguidas de una reconstrucción mamaria inmediata.


Anatomía normal


Reconstrucción mamaria mediante colgajo dorsal.

En cáncer de mama se indica radioterapia cuando las características de la enfermedad, la paciente y el procedimiento quirúrgico permiten suponer un riesgo alto de reaparición de la enfermedad en la mama o en los nódulos linfáticos regionales, por lo que no en todos los casos de cáncer de mama se aplica radioterapia.

La radioterapia una forma de tratamiento local del cáncer, que utiliza radiaciones ionizantes como elemento terapéutico. Las radiaciones ionizantes forman parte del espectro electromagnético (como las microondas y las ondas de radar), pero por su mayor energía son capaces de penetrar en los tejidos biológicos, alterando el material genético de las células, afectando su capacidad de multiplicación.

Esta tecnología se usa hace más de 100 años, pero gracias a los avances de la ciencia se ha constituido en uno de los tratamientos más precisos y efectivos para el control del cáncer, ya que se ha aumentado su efecto y precisión gracias al desarrollo de la física y el uso de la computación.


La quimioterapia es el nombre que recibe el tratamiento médico basado en el uso de fármacos o medicamentos para combatir el cáncer. Estos fármacos también reciben el nombre de drogas citotóxicos o antineoplásticos, porque tienen como función impedir la reproducción celular o bien destruir las células malignas impidiendo que el tumor siga creciendo.

Los medicamentos utilizados en la quimioterapia, al igual que todos los fármacos, tienen efectos adversos no deseados, ya que matan aquellas células que crecen rápido, y no son capaces de diferenciar entre células malignas o benignas que crecen rápido, como las mucosas o los folículos pilosos.

Sin embargo, los efectos benéficos de la quimioterapia son muchos mayores que sus efectos adversos.

No todas las pacientes con cáncer de mama necesitan quimioterapia.

El médico tratante determinará si es necesario su uso a partir de la información que tenga de la paciente (edad, presencia de otras enfermedades, etc.) y del tumor (tamaño, ubicación, compromiso de otros órganos, tipo de cirugía, etc.).

La quimioterapia no reemplaza la radioterapia, y viceversa, es decir, cada terapia cumple un rol específico y es el médico especialista el que debe determinar los tipos de tratamientos que debe recibir una paciente. En el caso de la radioterapia, esta actúa a nivel local para evita que el tumor vuelva a desarrollarse, en cambio la quimioterapia circula a través de la sangre por todo el cuerpo, buscando células que crecen o se dividen rápidamente, para lograr el control de la enfermedad.

Hormonoterapia:

La Hormonoterapia es un tipo de tratamiento utilizado para combatir aquellos tipos de cáncer de mama que crecen y se desarrollan con las hormonas. Funciona impidiendo que las células malignas entren en contacto con el estrógeno o progesterona, disminuyendo la cantidad de hormonas que circulan en la sangre.

La hormonoterapia o terapia endocrina se basa en el hecho de que en la mayoría de los casos, las células del cáncer de mama están sujetas al mismo control hormonal que rige el desarrollo de las células normales de las glándulas mamaría. Las células cancerosas que están en esta situación se reconocen porque mantienen en sus núcleos moléculas que se activan con las hormonas y se denominan Receptores Estrogénicos (RE) o Receptores de Progesterona (RP), dependiendo del tipo de hormona al que sea sensible el tumor.

Para bloquear esta estimulación hormonal se puede recurrir a frenar la actividad ovárica en pacientes que aún no presentan la menopausia, mediante cirugía, radioterapia o utilizando medicamentos que bloquean o destruyen los receptores de estrógenos y/o progesternoa, o bien que frenan la producción de estas hormonas en los tejidos no ováricos.

Terapias Biológicas:

Las terapias biológicas son tratamientos relativamente nuevos, que se han desarrollado gracias al mayor conocimiento de los mecanismos biológicos.

Estos medicamentos actúan en procesos biológicos específicos de la célula tumoral, en los mecanismos de defensa de las células normales y en las interacciones entre células y el microambiente que las rodea. Uno de los principales beneficios de la terapia biológica es actuar selectivamente sobre la célula tumoral y/o estimular el sistema inmune, con el fin de optimizar la terapia y disminuir los efectos secundarios sobre las células y tejidos normales.

Dentro de los mecanismos de acción de estas terapias se pueden describir los siguientes:

– Estimular y potenciar las acciones de las células defensivas activando y/o estimulando el sistema inmune.

– Bloquear proceso de proliferación y crecimiento celular, denominado angiogénesis.

– Activar vías naturales de muerte celular.

– Reconocer y unirse a marcadores específicos de la célula tumoral con el fin de destruirla o inactivarla.

En este último caso, es necesaria la identificación de ciertas características en los tumores antes de la utilización del medicamento biotecnológico, como es el caso de cáncer de mama Her2 positivo, que se caracteriza por una sobreexpresión de receptor HERB2, lo que hace que este tipo de cáncer sea más agresivo y que no responda a las terapias tradicionales.

La determinación de la sobrexpresión de este receptor se hace a través de la biopsia del tejido tumoral y de la realización de un procedimiento denominado inmunohistoquímica, el que es realizado por un médico anatomopatólogo.

Cuidados Paliativos:

Cuándo se han detectado metástasis del cáncer de mama, este es tratable pero habitualmente no es curable.

Se puede mantener la enfermedad controlada por muchos años, pero a la larga la enfermedad se hace resistente a las terapias. En este caso el médico especialista utilizará un set de tratamientos, que puede incluir Quimioterapia, Hormono Terapia y Tratamientos Biotecnológicos, dependiendo de las características del tumor.

Estas terapias suelen ser las mismas que las utilizadas en adyuvancia en un cáncer de mama no metastásico, sólo que su propósito es prolongar al máximo la sobrevida de la pacientes, sin un objetivo curativo definitivo. Se suelen incluir a estos tratamientos medicamentos para el manejo del dolor y de otras complicaciones propias del cáncer metastásico.


Cobertura GES.

El Cáncer de mama es una patología cubierta por GES a partir de los 15 años en toda mujer. Garantiza desde su sospecha diagnóstica hasta el tratamiento, estableciendo plazos y coberturas económicas, tanto para el sistema público como para el privado de salud.

Este es un resumen de esta garantías, las que puedes encontrar en extenso en el sitio web del Ministerio de Salud (www.minsal.cl)

1. Consulta con especialista:

Toda persona que, luego de una mamografía o ecografía mamaria, se sospeche tiene cáncer de mama tendrá garantizada la atención por un médico especialista dentro de 30 días desde la solicitud de interconsulta. En caso de manifestación evidente (evidencia clínica) de cáncer de mama, no será exigible la mamografía para la interconsulta especialista.

2. Confirmación diagnóstica y etapificación:


Dentro de 45 días desde la consulta con el especialista la persona accederá a los exámenes para confirmar diagnóstico y para completar el estudio de avance de la enfermedad (etapificación) cuando corresponda.

3. Tratamiento:


Se garantiza que dentro de 30 días desde confirmado y etapificado el cáncer de mama, la persona iniciará el tratamiento indicado por el Comité Oncológico. El tratamiento puede considerar cirugía, radioterapia, quimioterapia, hormonoterapia; etc.

4. Seguimiento:


Se garantiza que dentro de 90 días desde terminado el tratamiento la persona será evaluada por un médico especialista, él que le solicitará los exámenes para seguimiento del problema de salud.


Mamografía garantizada.

Las garantías explícitas del AUGE (GES) contemplan que toda persona se efectúe un examen de salud preventivo en determinados momentos de su vida. Es así como toda mujer entre 50 y 54 años de edad tiene derecho a una mamografía gratis cada 3 años para detectar el cáncer de mama. Aquellas personas cuyos resultados de este examen estén alterados serán casos AUGE y serán derivadas a un médico especialista.

En el Sistema de Atención Primaria de Salud existe, además, un programa denominado Programa de Resolutividad, que permite a la Unidad de Patología Mamaria de cada Consultorio solicitar exámenes diagnósticos como mamografías o ecografías en caso de estar frente a la sospecha de un cáncer de mama en pacientes menores de 50 años o mayores de 54 años.


Utilidad del Autoexamen de Mamas.

Un autoexamen de mamas es cuando una mujer se examina sus propias mamas en busca de cambios o problemas.

Muchas mujeres sienten que hacer esto es importante para su salud. Esto les ayuda a aprender cómo se sienten normalmente sus mamas, de manera que si encuentran una protuberancia sabrán que deben llamar al médico o al personal de enfermería.

El cáncer mamario es uno de los tumores malignos más frecuentes y agresivos. Detectado y tratado oportunamente puede ser curable en su totalidad.

Por ello, el autoexamen de seno debe efectuarse mensualmente desde los 20 años en adelante. La mejor época para hacerlo es justo después de la menstruación. Si no tiene período, o estos son irregulares, repita el examen el mismo día de cada mes.




Conozca los seis pasos para realizar correctamente el autoexamen de mama.

El examen personal de mama es uno de los métodos más eficaces y que tiene la mujer a su alcance para el diagnóstico precoz del cáncer de mama.

Este examen consiste en la palpación detallada de cada mama para detectar la aparición de alguna alteración o anormalidad.

Es muy importante que se realice cada mes con el fin de que la mujer se familiarice con la apariencia y consistencia de sus mamas.

Instrucciones para practicar correctamente el autoexamen de mama.

1Paso 1:

Colóquese frente a un espejo, observe y revise ambos senos en busca de hoyuelos, desviaciones del pezón o descamación de la piel, especialmente en la areola.

2Paso 2:

Mirando fijamente el espejo, coloque las manos detrás de la cabeza y manteniéndola fija, presione los codos hacia adelante, observando si hay hundimientos en la piel, el pezón o abultamientos.

3Paso 3:

Con el mismo fin, coloque las manos sobre las caderas y haga presión firmemente hacia abajo, inclinándose levemente hacia el espejo impulsando los codos y los hombros hacia adelante.

4Paso 4:

Levante el brazo izquierdo por detrás de la cabeza con el codo en alto y con la mano derecha examine su mama izquierda.

Inspeccione de manera cuidadosa deslizando en forma circular los tres dedos intermedios de la mano alrededor del seno, comenzando en la periferia de la parte superior izquierda hasta llegar al pezón. Ponga especial cuidado en el área de la mama que se encuentra entre el pezón y la axila. Realice el mismo procedimiento en el seno derecho, ahora examinándose con la mano izquierda. Este paso puede realizarse acostada, ya que el tejido se extiende y facilita la palpación o en la ducha porque los dedos con el jabón se resbalan más fácilmente.

5Paso 5:

Es importante que la mujer esté atenta a sus mamas y si observa un signo de alarma como secreción espontánea amarillenta o sanguinolenta, no inducida; acuda de inmediato al especialista.

6Paso 6:

Los médicos recomiendan, además, realizar el paso número 4 acostada boca arriba con una almohada o toalla doblada debajo del hombro. Levante el brazo y colóquelo sobre la cabeza. Esta posición distribuye el tejido mamario uniformemente sobre la región central y permite entrever mejor las lesiones tumorales pequeñas. Con la mano derecha palpa el seno izquierdo. Como se indicó en el paso 4, lo mismo con el seno derecho.

Por último, no olvide visitar al especialista por lo menos una vez al año, así le será más fácil prevenir o detectar a tiempo la enfermedad.
Diego Herreros Jeraldo.
Kinesiólogo y Licenciado en Kinesiología.

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